Francesc Mestre

Galerista y publicista. Ha dirigido varias galerías de arte como la Sala Adrià o la galería René Metras y, desde 2001, la galería Francesc Mestre Art. Fue marchando de Guinovart, Ràfols Casamada, Erwin Bechtold, Artigau o Serra de Rivera, entre otros.

LA REVOLUCIÓN EN EL ARTE

LA REVOLUCIÓN EN EL ARTE

“Paisaje nevado” de Josep Pascó

A mediados del siglo XX se planteó qué debía hacerse con las Escuelas de Bellas Artes. El dilema era si se integraban en Artes y Oficios o si pasaban a ser Facultad Universitaria.

El prestigioso crítico de arte de la revista Time: Robert Hugues tan vinculado a Barcelona, dice que lamentablemente se decidió la segunda opción y, desde entonces se prioriza la teoría por encima de la práctica, que favorece el concepto y prescinde del oficio.

Actualmente, en la enseñanza no sólo de Bellas Artes sino también en historia del Arte, las visitas a los museos se sustituyen por sesiones de diapositivas que, como dice Hugues, son una imagen de la imagen. Se prescinde de la presencia, la textura, el volumen y el tamaño. Efectivamente, en una proyección se percibe igual un códice miniado que la Capilla Sixtina y parece que carezca de sentido que el artista elija el formato de la obra, como si su decisión se debiera a un capricho.

En los últimos tiempos la evolución de la práctica artística ha sido vertiginosa, pero ha mantenido un dogma de manera constante: la enseñanza académica perjudica la creatividad. Parece pues, que quien no practica la performance, la instalación o el video-art, no es un “artista contemporáneo”. La enseñanza de las técnicas se deja para uso de quienes se quieran dedicar a la restauración o a aquellos que se “conforman” con ser “artesanos” pero no “artistas”.

Lejos de mi intención de rechazar globalmente éstas u otras técnicas. Lo que lamento es que quien elige alguno de estos medios disfrute de un “plus” que le destaque por encima de los artistas “de segunda” que no los practican.

Un artista es alguien que tiene algo que decir y para ello dispone de una gran cantidad de medios, pero siempre será secundario cual es el que elijan para hacerlo; lo fundamental es: ¿qué es lo que nos transmiten? Tampoco hay que sobrevalorar la provocación ni el ingenio. Recuerdo el tiempo en el que había quien, ante mi estupefacción, me decía que Miró “se limitaba a situar una mancha y una estrellita” y que ésto lo podía hacer cualquiera; lo cual es cierto, pero no con el resultado poético que él consigue.

Creo firmemente en el conocimiento del oficio, la visita sistemática a los museos y el estudio de la historia del Arte en su versión universal, pero de manera especial el que nos es más próximo. Volviendo a Miró, cuando se le preguntaba sobre qué artistas le habían influenciado, citaba como fundamentales a Modest Urgell, Josep Pascó y Francesc Galí, sus maestros, por los que profesaba gratitud y afecto.

El aprendizaje del oficio es, sin duda, tan necesario como para un músico haber estudiado la carrera de música.

Francesc Mestre Bas

Barcelona, octubre 2019

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